
Se que anteriormente les había comentado por redes mis salidas anteriores. Sin embargo, todas ellas habían sido en compañía de una mujer, en este caso mi novia. Aunque realmente no fueron muchas, para mi, esta última ocasión lo sentí como si fuera la primera vez.
Despúes de mucho tiempo que no tenía un día libre para mi, por azares del destino se dieron las cosas de una manera muy sutil. Me desperté temprano, alcancé a revisar unos pendientes del trabajo y salí a desayunar. Cabe mencionar que me encontraba en mi cuarto de hotel. A lado, se encuentra la boutique de la chica que me maquilla. Ahí mismo hay otros locales y uno de ellos sirve desayunos. Estuve comiendo tranquilamente, pasé a saludar a las chicas con la intención de tener una plática agradable. Lo malo es que tenían mucho trabajo y para no interrumpirlas me retiré a mi cuarto.
En ese transcurso, pasaron muchas cosas por mi cabeza. La principal, es que no sabía que hacer con tanto tiempo libre ese día. Llegué al cuarto, me senté un momento en el sillón que había, y sin pensarlo, procedí a vestirme. Cabe resaltar, que era la 1 de la tarde, tenía que estar en el aeropuerto a las 9 aproximadamente para no llegar corriendo. Siete horas libres para hacer lo que quisiera.
Ya estaba arreglada y maquillada en 1 hora y media. Estuve trabajando otro ratito mientras tenía mi sesión de fotos como de costumbre. Así pasaron varías horas y poco a poco llegaba el momento de cambiarse para salir del hotel. Aproximadamente a las 6 de la tarde me dió muchísima hambre.Tenía que salir por algo de comer porque ya era tarde.
Hasta que salí
Ese fué mi momento decisivo. Me dió mucho pánico. No habia nadie que me ayudara a darme fuerzas. Le mandé un mensaje a la chica con la que me maquillo y me dió palabras de aliento. Entre miedo y hambre crucé la puerta, caminé por el pasillo, no había nadie. Llegué a la recepción y estaba una chica muy atenta. Le pregunté si no había problema que estuviera vestida y amablemente me dijo «Para nada, aquí es tranquilo, además te ves súper bien.» Le sonreí y salí del hotel toda nerviosa. Aparte, llevaba un vestido cortito y tacones altos. Tenía miedo(ahorita que lo pienso, ni sabía de que tenía miedo), me fuí caminando a una plaza que se encuentra a unos metros del hotel. Si se me quedaban viendo, pero hasta eso, no de manera despectiva. Me encontraba alerta y a la defensiva.

Entré a un pequeño bar. Lo primero que le pregunté al bartender es si no había problema en que estuviera un travesti en el lugar. De la misma manera que la recepcionista, me dió el acceso a una mesa. Toda la gente muy aamable, atenta, como si fuera una persona más. Así debe de ser. Nunca faltan las miradas de la gente curiosa. Eso no se puede evitar. Me dí cuenta en lo que tengo que trabajar como persona. He vivido con el miedo de causar rechazo y repulsión hacía la demás gente. Pensamientos distorsionados.
Estuve comiendo y bebiendo como una chica. Me encantó salir de esa manera. Estaba muy felíz. Regresé con más confianza a mi cuarto y procedí a cambiarme tranquilamente para salir al aeropuerto. Cuando entregué la habitación, la mirada y sonrisa de complice de la recepcionista al verme de chico estuvo genial.
Me siento realizado con mi alter ego femenino. Estuvo genial ese día y terminé muy feliz. Esto representa un avance en mi proceso de aceptación. También me siento motivado a tener otras experiencias como chica y espero muy pronto estarlas escribiendo aquí.

